Al nacer, nuestra piel no presenta ni una sola marca, salvo aquello que traemos desde el vientre de nuestra madre como angiomas o manchas de nacimiento. No hay lunares, raspones, estrías, hematomas… Marcas que se desarrollan a partir de la vida misma y de nuestras experiencias. Al crecer, si éramos niños revoltosos nuestras piernas de…